Podia ser mejor, pero me toco ser diferente...

"Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco a zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fuí un iluso".
Big Fish.

jueves, 18 de febrero de 2010

Mi herencia.



Esto es sorprendente.
Hace dos meses que cobré 600 euros, he ahorrado y me he quitado de millones de caprichos. Y aún así, me quedan 17 euros con los que sé que sobreviviré hasta final de mes.
Nunca he sido una niña caprichosa, un poco mimada de pequeña quizá, no voy a mentir a nadie. Pero mimada sin reclamar más que otra cosa que el cariño, muchas veces los padres sin tiempo o sin fuerzas compran un peluche al que abrazar antes de abrazar ellos a sus propios hijos.
Me encanta ir al cine con mi mejor amigo, las palomitas y la cocacola sin gas son dos de mis vicios del domingo por la tarde. Ya tengo unos 14 euros menos en mi cuenta.
No soy adicta a la ropa, y tampoco me gusta ir estrecha ni despampanante entre semana. Pero si encuentro ese vestido con el que el sábado voy a mirarme al espejo y por fin me voy a sentir guapa, ¿Porqué no voy a comprarlo?
El Burger, el MacDonals o el Vips están hechos para estómagos a prueba de bombas. En cambio mi frágil y delicada tripa adora ir a restaurantes no muy caros pero si variopintos y de gran degustación. Me considero con un gran paladar.
Hago colección de películas y libros. Quizá hoy no tenga dinero pero el día de mañana mi biblioteca y filmoteca será de lo más preciado que tenga. No hay dinero que pueda pagar la sensación que crean las historias que veo, escucho y leo para luego escribir las mías.
Me encanta hacer regalos con cosas de papel, chucherías, fotografías y todas las absurdeces del mundo, pero claro. Primero hay que gastar para luego elaborar. Mierda de mundo capitalista.
Por último y el fin de mis caprichos y mis regalos hasta por lo menos el 2020.... esa cámara con la que puedo captar todo lo que pasa por mi mente y no soy capaz de escribir ni hablar. Necesito imágenes, y ahora las tengo.
No tenga mucho que dejar a mis hijos si sigo con este ritmo, pero todo lo que gasto no es para tirarlo a un lado. Ni porque no lo necesite. Quizá lo único que necesitamos satisfacer son las necesidades básicas pero entre ellas está mi sonrisa y eso va mucho más allá del dinero. Esta a conjunto con todos mis caprichos.
No tengo nada que dejar a mis descendientes, pero mi mayor herencia son los recuerdos.

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